A mi encuentro
cabalga mi depresión,
con la hostia
tragada de mi alma.

Sin saber lo que quiero quiero
y sin saber aun espero
que una razón bien parida lances a mí
como una caravana
perpetua de amor.

La pestilencia:
desolación que hiere la tierra.
Si quieres de la víctima una parte de encanto,
una batalla de marchantes guerreros
cruza la colina
de un día,
de ilusiones,
de alucinaciones,
de santos sobre el vasto templo.
Un edificio de gente que burla un interés...
¡Ya estuvo!.


del poemario “cuando los dos eramos tres”, firmado por rc diaz-conti y que leí en la década de los noventa del siglo pasado gracias a una amiga que solía escuchar a joan manuel serrat, santa sabina y the doors




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