carta a y.


todavía me duele aquella madrugada, tu maltrato

era evidente que venías de cogerte por el culo a alguien más porque tenías mierda en la pija: te la chupé igual, pues no quería ofenderte con mi rechazo

venías de cogerte a alguien más con quien probablemente seguías enviándote mensajes: nunca dejaste el teléfono pese a que yo te chupaba la pija con restos de mierda, todo sin respingar para no ofenderte

a vos no te dio pudor ninguno cortarme el mambo cuando la conversación que mantenías por teléfono te absorbió por completo: me dijiste pará pará y yo quedé ahí, dejade de lado, sin poder ofrecerte nada que recapturara tu atención porque nunca te interesé en absoluto

tenías el porro armado esperándote junto a la cama, el porro por el que viniste a fin de cuentas, y le dirías a esa persona aguantá un cachito que ya vuelvo y nos fumamos ese porro y te sigo reventando el orto hasta que te salga leche por las orejas y la pija me quede aun más cubierta de mierda

y yo ahí, sin poder ofrecerte un porro mágico que te hiciera tratarme con la misma consideración que siempre tuve para vos, sin poder ofrecerte un gran orto lleno de mierda que me permitiera escalar en tu lista de prioridades

quedé ahí, dejade de lado y nada más
con un poco de mierda de quién sabe quién en la boca y nada más

12.12.24




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